Supongo que, como yo, habeis asistido atónitos a los acontecimientos de esta última semana.
Me refiero a la huelga del transporte que ha dejado desabastecidos los mercados y gasolineras de gran parte del país.
Un puñado de transportistas inician una huelga salvaje porque les han subido el precio del gasoil.
¡Toma y a mi también!. ¡ Y a todos! ¿o es que el resto de los ciudadanos no notamos en el bolsillo las consecuencias de la subida del petroleo?.
Hay dos circunstancias que me han impactado sobremanera: Una el ver a un pobre hombre arrastrarse abrasado por la acción criminal de sus supuestos compañeros. Esa imágen hace que mi comprensión por los huelguistas se anule por completo. ¿Cómo es posible recurrir a la violencia y el crimen para justificar una causa? ¿En qué os diferencia eso de los asesinos de ETA?
La otra circunstancia es ver las estanterías de los supermercados vacías. Me produjo una sensación de indefensión tal que me hizo comprender lo que deben sufrir los ciudadanos de países en guerra o bajo el boicot de terceros y que deben luchar cada día por conseguir comida para sus hogares.
Pero por encima de todo, esta situación me hace reflexionar sobre lo que supone depender energéticamente de otros países y otras empresas que dominan el petróleo, el gas, el uranio…el mundo.
Todos esos recursos son finitos, y antes o después terminarán acabándose. A la vista de la avaricia de sus propietarios, es de prever que la transición a otras fuentes de energía y a otros recursos no será ordenada ni escalonada, sino que exprimirán el limón hasta que no quede una gota encareciendo cada vez más el producto para enriquecerse al máximo con el dinero de quien aún pueda pagarlos. Mientras, el resto de los ciudadanos pasarán hambre y necesidad ,cosa que ya está ocurriendo en muchos países, pero como de momento no nos toca a nosotros, pues los ignoramos.
¿Pero qué pasará cuando quienes no tengamos acceso a los recursos seamos nosotros? Esa es la pregunta que me he planteado mientras miraba los estantes vacíos de carne, pescado, leche, frutas y verduras. ¿Qué pasará?
Lo mas triste de esta historia es que el recurso alternativo existe desde siempre y la tecnología para aprovecharlo también está disponible. La energía solar y otras energias alternativas y limpias están a nuestro alcance y sólo es una decisión política y económica el apostar por su utilización masiva. Es la larga mano de las corporaciones, capaces de quitar y poner gobiernos a su antojo, la que evita que hayamos emprendido ese camino desde hace muchos años.
Los Verdes sabemos contra lo que luchamos. Nuestro enemigo no está sólo en la arena política, sino que sustenta los cimientos de un sistema económico injusto, cruel e inhumano. Ahora se llama liberalismo económico, pero es el mismo que antes se llamó capitalismo, el mismo que explotó y explota el trabajo infantil, que justificó la esclavitud, la sumisión de la mujeres, la prevalencia de la religión como mordaza.
Hoy, de forma mas sutil sigue utilizando los mismos elementos a los que añade otros nuevos. Entre ellos, hacer creer a la gente que ya no hay clases, que todos pueden prosperar en su sistema. Mintiendo y engañando en lo político. Disfrazándose ahora de conservadores y después de socialdemócratas pero sustentando siempre los mismos preceptos:”No hay otra realidad posible que la que ofrece el sistema”.
Pues bien, nosotros sostenemos que otra sociedad es posible, que otro mundo es posible y necesario. Con un sistema que se base en el respeto a la naturaleza y al ser humano, que produzca lo necesario para la vida y no para el exceso, con una distribución mas equitativa de la riqueza basada en el comercio justo, que haga prevalecer valores humanistas por encima de valores económicos. Que busque el equilibrio del ser humano con el medio y favorezca el conocimiento y la cultura por encima de la posesión de bienes.
¿Es esto una utopía?. Nosotros creemos que no, es el único camino posible.
















